Mexico DF.
El cometido del día es elaborar una estrategia capaz de venderme a mi misma... necesito crear una idea lo suficientemente positiva de mi misma para poder promoverme. Me dedique un buen rato a metamorfosearme en todo lo que se me ocurrió con la ayuda de Gonzalo; en una mañana fui capaz de adquirir todas las formas y almas posibles, fui mueble, juguete, auto, fruta, animal y hasta dolor.
Hubo un tiempo en que solo podía pensar que era muy fea, ahora pienso que no soy fea pero no acabo de pensar que soy bonita, dicen que todo depende del cristal con que se mire; ahora delibero que no soy ni bonita ni fea, tal vez uno de estos días de terapia termine por verme solamente bonita.
Esto de la estética siempre ha sido un problema para mí y por lo que sé, también para muchos otros; entiendo son las ventajas y desventajas de ser diferentes. El resto de este texto no deliberará el sentido estético según los canones establecidos actualmente, se limitará a ser una narración egocéntrica sobre las diferentes formas de verme, es un ejercicio liberador de ideas que podrá hacernos reír, estar de acuerdo o en desacuerdo o mejor aún traer a la memoria de cada uno ideas nuevas que me ayuden a enriquecer el ejercicio.
Comenzaré por las ideas que tenía guardas en la memoria, la idea de ser una pera por la forma, delgadita de arriba y chundona de abajo, la idea de ser una osa por tierna, maternal y al mismo tiempo feroz y agresiva, o la idea de ser de color morado por la mezcla proporcional entre rojo y azul que da origen al mismo, provocando una sensación de equilibrio visual entre la calidez del rojo y la frialdad del azul.
Seguí indagando con todo lo que se me ocurría, le pregunte a Gonzalo qué sería si fuera esto o aquello, fuimos de utensilios de cocina hasta frutas, pasando por juguetes y animales.
Concluimos lo siguientes puntos: si fuera un juego sería un carrusel, por festiva, movilizada y cambiante, afirmó Gonz; a veces sería feroz como el león, otras libre como el ave o imponente y diferente como el elefante rosa que no puede faltar dentro de un carrusel, transformaciones que me facilitarían promoverme por mi versatilidad...
Si fuera un mueble sería una mesita de medio circulo, tres patas y una luna de espejo de esas que se recargan a una pared, el espejo me sirve para conocer a los demás, el medio circulo me diferencia de las otras mesas y me evita ser utilizada para cualquier actividad común, siendo mesa definitivamente me vendería por mi diferencia física, mi rareza utilitaria y mi capacidad de ornato.
Claro que en este mundo de distancias todo el mundo necesita un transporte, si fuera un auto yo diría que sería un auto amplio, confortable y práctico, podría venderme por mi línea clásica, entendiendo como clásica, la apreciación en las curvas del modelo, además de mis importantes cualidades prácticas, tal como lo hacen los autos de apellido VW., por supuesto sería un modelo de velocidades de esos que no cualquiera puede manejar.
Si fuera otro tipo de transporte Gonzalo me sugirió un ferrocarril, es un transporte en el que puedes experimentar muchas sensaciones, puedes comer, dormir, emborracharte y más... pero creo que no sería muy positivo seguir promoviéndome como objeto de placer tan directamente, así que seguiré la descripción de forma más sugerente, el ferrocarril es un medio tan antiguo, aclaro que con esto que no quiero hacer alusión en ningún momento a mi casi cuarto de siglo como gancho publicitario, sino a la añoranza, nostalgia y hasta sensualidad que se pueden encontrar en cada vagón.
Si fuera una película sería seguramente una comedia de humor negro teñida de algo de drama, tal vez cuyo escenario podría ser el metro, seguramente por la fascinación que este medio de transporte siempre ha despertado en mi, podría venderme al público como una caja de sensaciones en donde experimentaran lo que experimentaran siempre terminarían riendo con alguna de mis abstracciones sarcásticas de la realidad.
Retomando el cuerpo humano, si fuera un dedo de la mano, sería el dedo índice, me vendería por mi belleza indicativa y mi fuerza amenazante y retadora, en cambio si me tuviera que vender por partes, algo así como para anunciar productos de belleza, podría vender la ternura de mis ojos de borrego árabe, decubriendo mi ignorancia ante ustedes, ya que no se si tal especie existe en el planeta, también podría vender mi boca de beso, como etiquetas de “recorte y pegue donde desee”, pulpositos y bien dibujados, podrían ser un artículo de primera necesidad en cualquier hogar, como suplemento de cariño consumible en cada crisis.
Claro que no solo de lo positivo, bello y envidiable una puede hacer una campaña publicitaria, de lo malo una también puede extraer lo atractivo, por ejemplo, si yo fuera un dolor, sería definitivamente un dolor de cabeza, mi única competencia en intensidad y malestar podría ser un dolor de muela o un cólico menstrual pero considerando que el primero no se experimenta tan seguido y el segundo es exclusivo del genero femenino pues me atrevo a decir que el dolor de cabeza puede ser considerado el más exquisito de los dolores ya que se provoca por una sobrecarga de pensamientos o emociones que no pueden ser expresados en ninguna parte y que a su vez saturan el líquido vital en la cabeza, es un dolor tan agudo, penetrante y constante que se convierte en la envidia de cualquier otro dolor, yo diría que si los dolores pudieran tener un héroe este sería definitivamente el dolor de cabeza.
Y ya entrando de lleno en los aspectos oscuros de la sombra diría también que si fuera una grosería sería definitivamente la madre de todas las groserías, seria la maravillosa fusión entre la maternidad y la obscenidad, sería una sonora mentada de madre, es la grosería más conocida, más utilizada y sobre todo la más temida por todos; no hay quien deje pasar por alto una mentada de madre, llama la atención de quien la escucha y sobretodo de quien la recibe, además de que obliga invariablemente al otro a utilizar su ingenio en elaborar una respuesta lo suficientemente competitiva.
Si fuera un arma, sería un arma blanca, una por que me gusta el título y además corresponde a mi tez, y además porque no son ruidosas ni encochinan, no sueltan pólvora y la herida es más estética que la que pueden hacer otro tipo de armas; además nadie se mata por accidente limpiándolas, hay que estar seguro de querer utilizarlas para que sean mortales. Son filosas, limpias, directas y sobretodo mortales.
Pensar en una deidad, me fue imposible, mi autoestima todavía no se libera tanto, además me costo mucho trabajo conciliarme con Isis como para traicionarla a estas alturas, cuando le pregunté a Gonzalo me dijo firmemente que sería Cibeles, madre de todos los Dioses; lo que no supe fue si por maternal o por cabrona.... así que como deidad sólo podría promoverme utilizando la fama buena y mala de Cibeles o retomando orgullosamente el nombre que por venia de mis progenitores adorna todos mis documentos personales.
Por último si tuviera que elegir entre ser un hada o una bruja terminaría por decir que me vendería como un hada bien bruja que si fuera letra sería una I....
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