Marzo 2004
Las niñas excéntricas también nos casamos
Es irrefutable el hecho de que no he sido una niña promedio, cuando nací era de tamaño menor a la media y muy poco tiempo después superé la medida estándar. Tampoco hablé en el tiempo promedio y cuando por fin hablé no dije lo que dicen la mayoría de los niños, yo escogí una palabra redonda y larga para repetirla durante todo el día, decidí explotar los matices de la palabra popote hasta el cansancio, cosa que tampoco hacen los niños promedio con una sola palabra, después, cuando ya no eran solo palabras sueltas sino oraciones completas seguían siendo ocurrencias poco comunes para criaturas de mi edad, profetizaba en los aviones, le hacía coro a mi papá en el tráfico de la ciudad de México y ya en mis ratos libres contaba chistes de “jotitos” a los amigos de mis padres.
Mi recámara tampoco era común, de mi cuna no me acuerdo pero recuerdo que mi móvil carecía de ositos, en su lugar pendían diablitos y calaquitas; nunca me conformé con verlos solamente girar sobre mi cabeza, mis dientes reclamaban una salida y aquellas figuras eran mejores que las mordederas normales, la única que nunca pudo entenderlo fue la octogenaria tía Chachis, así como tampoco entiende, que a mis veinticinco años no haya yo encontrado un buen hombre para casarme, traté de explicarle que las cosas han cambiado y que ahora una a los veinticinco no necesariamente está “quedada”, me lo refutó inmediatamente enumerando a las primas del pueblo que a mi edad ya están casadas y con hijos, traté de hacerla entender mis diferencias con el común de las niñas de mi edad, pero fue inútil, para ella ya no hay nada que hacer, más que enseñarme a tejer para los sobrinos.
Por si sí o por si no, total, como dicen en los pueblos “ ya estoy en edad” , ya terminé mi carrera, ya se manejar y de vez en cuando cocino y hasta me gano mi lana, así que me dije a mi misma: “Isisita, busquemos un marido!”, porque una cosa es que una sea poco promedio y otra muy distinta que una no quiera una pareja para compartir las patologías.
En mi búsqueda escuché consejos, hice encuestas, pedí ideas, fui a terapia, cambié de antros, de país y hasta de continente, no se cual de todas las cosas fue la que funcionó, pero al final encontré lo que buscaba, encontré a la mejor persona para compartir mi vida, mis patologías y el departamento número 10 de la calle Sur.
Hasta ahora las propuestas de matrimonio me habían llegado en el momento equivocado y de la persona inadecuada, esta vez, he de confesar que la propuesta fue mía, no fue fácil decirlo, dicen que a los hijos de padres divorciados nos cuesta todavía más trabajo pensar en esto, primero tuve que estar bien segura del compromiso, ahora si que como dicen los curas… es para toda la vida!, después la difícil tarea de encontrar a la media naranja para al final pronunciar tan esperada interrogante… “quieres casarte conmigo?” titubeé un poco, pero al final pronuncié un sonoro y bien vocalizado SI…
Cuando decidí independizarme pensé que podía hacerlo sin problema, después recordé que mi carácter y mi psique tampoco son promedio. La idea era genial, pero en esta sociedad las niñas bonitas no se van de su casa solas, en primer lugar porque es casi económicamente imposible comprar todos esos el electrodomésticos para una sola persona de un día para otro, eso solo se logra cuando una se casa como el promedio; con una persona del sexo opuesto, por convicción propia, calentura o una mezcla de ambas y en segundo lugar porque la persona más difícil de aguantar es uno mismo.
En mi caso y ante la ausencia de un varón a quien invitar a esta aventura, decidí comenzar el reto sola, tal vez todo sería más fácil si hubiera tenido entre mis pertenencias un “baúl de las ilusiones” con una plancha y una licuadora dentro pero en mi baúl en lugar de eso, mis padres me dejaron un frasco de ocurrencias, una libreta blanca, colores para dibujar y unas cuantas letras para invitarlos a mi boda.
Este 10 de marzo del 2004, a partir de las 9:00 pm quiero compartir con ustedes el compromiso que hago conmigo misma. Una vez más pido su apoyo para sustentar mis ocurrencias, no es necesario traer regalos, la exposición en si será el regalo, llevará como título MESA DE REGALOS dibujos de electrodomésticos y otras variantes compondrán la muestra.
Ustedes podrán decidir si lo que quieren comprar es la plancha o la licuadora, cada regalo de la exposición me ayudará para pagar la renta y mantenimiento del departamento no. 10 de la calle sur, donde si todo sale bien podrán visitarme a partir de abril.
Como siempre los quiero y les agradezco su apoyo y atención a todas mis ocurrencias
Isis
FOTOS DE LA NOVIA Y LA CERMONIA
1 comment:
Divina, no se como llegué a tu blog, pero en verdad eres ¡Divina!, ya estuve de visita en tu mesa de regalos. Me quedaré por aquí un buen tiempo para conocerte más, pero desde ya me gustas.
Saludos
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